domingo, 12 de diciembre de 2010

PERFIL DEL ACOSADOR

El acosador institucional, como los llama González de Rivera, tiene un objeto bien definido: acceder al poder o mantenerse en él (para lo cual utiliza cualquier medio) o bien ocultar su propia incompetencia. Para ello no duda en desembarazarse de todo aquel que pueda significar un obstáculo.

La psicología ha descrito a estas personas co
mo “perversas narcisistas”, sicóticas sin sintomas” (Hirigoyen 1999) o “mediocre inoperantes activos” (Gonzalez de Rivera 1997). La estructura narcisista las describe como personas con un gran vacío interior que solo se encuentran a si mismas cuando se miran en el espejo del otro. Son personas débiles e inseguras que intentan conectar al otro y absorber su vida. Los perversos narcisistas son considerados como sicóticos sin síntomas, porque encuentran su equilibrio al descargar sobre el otro, el dolor que no sienten y las contradicciones internas que se niegan a percibir. Son sujetos que manifiestan una crueldad o malignidad particular. Disfrutan con el sufrimiento de los demás. Son individuos megalómanos.

Aunque el acosador escolar no tiene por qué padecer ninguna enfermedad mental o trastorno de la personalidad grave, presenta normalmente algún tipo de psicopatología. Fundamentalmente, presenta ausencia de empatía y algún tipo de distorsión cognitiva.

La carencia de empatía explica su incapacidad para ponerse en el lugar del acosado y ser insensible al sufrimiento de este.

La presencia de distorsiones cognitivas tienen que ver con el hecho de que su interpretación de la realidad suele eludir la evidencia de los hechos y suele comportar una delegación de responsabilidades en otras personas. Así, normalmente responsabiliza de su acción acosadora a la víctima, que le habría molestado o desafiado previamente, con lo que no refleja ningún tipo de remordimiento respecto de su conducta (los datos indican que, aproximadamente, un 70% de los acosadores responden a este perfil).

La psicología actual, por otra parte, identifica en los acosadores escolares la existencia probable de una educación familiar permisiva que les puede haber llevado a no interiorizar suficientemente bien el principio de realidad: los derechos de uno deben armonizarse con los de los demás. La consecuencia es la dificultad para ponerse en el lugar del otro por una carencia de altruismo vinculada a un ego que crece a costa de los demás, meros instrumentos a su servicio, y que tiene un umbral de frustración muy bajo. Algunos autores denominan a este tipo de niño como niño tirano.

El entorno escolar

Se puede dar el caso de que la ausencia en clase (o, en general, en el centro educativo) de un clima adecuado de convivencia pueda favorecer la aparición del acoso escolar. La responsabilidad al respecto oscila entre la figura de unos profesores que no han recibido una formación específica en cuestiones de intermediación en situacion

es escolares conflictiva, y la disminución de su perfil de autoridad dentro de la sociedad actual.


La televisión

El mensaje implícito de determinados programas televisivos de consumo frecuente entre adolescentes que exponen un modelo de proyecto vital que busca la aspiración a todo sin renunciar a nada para conseguirlo, siempre y cuando eso no signifique esforzarse o grandes trabajos, constituye otro factor de riesgo para determinados individuos.

Los expertos han llegado también a la conclusión de que la violencia en los medios de comunicación tiene efectos sobre la violencia real, sobre todo entre niños. Se discute, no obstante, el tipo de efectos y su grado: si se da una imitación indiscriminada, si se da un efecto insensibilizador, si se crea una imagen de la realidad en la que se hiperboliza la incidencia de la violencia, etc

En conclusion la television con alto riesgo de violencia afecta a los niños, en el sentido de querer y tratar ser como ellos ( tipos de modelo prototipo).

Cómplices

Su presencia es indispensable para que el acoso tenga continuidad, pues bajo su pasiva actitud, el acosador se siente respaldado en sus fechorías y encubierto de cara a los directivos de la empresa. Entre estas personas es fácil encontrar personas inseguras, indecisas, deseosas de agradar a los demás. Personas que se someten a cualquier tipo de orden con tal de verse recompensadas.



MEDIDAS O POSIBLES SOLUCIONE
S PROPUESTAS POR LA AMPE PARA ACABAR CON EL ACOSO AL PROFESORADO

  • Cambios en la normativas sobre convivencia escolar y aplicación de la misma. Es preciso poner los medios legales necesarios para que el profesor recupere el control de la disciplina en clase y se le devuelva su autoridad en el aula. En este sentido debemos resaltar que la mayoría de las Comunidades autónomas han incluido en sus normas de convivencia las propuestas de modificación que ha realizado ANPE y han actualizado con mayor o menor acierto s us normas de convivencia y los decretos de derechos y deberes.


  • Amparo legal a los profesores desde la Administración educativa. Asesoría y asistencia jurídicas, pero no sólo cuando el docente es denunciado, sino también para responder a denunc ias falsas, agresiones, acoso etc.

  • Cambios en el modelo educativo. Debe diseñarse una estructura que garantice la eficacia educativa para los alumnos que no pueden, por su situación personal o social, capacidades o actitud, ajustarse a la enseñanza normalizada. En este sentido, es preciso reconocer las carencias de la estructura actu al de la Enseñanza Secundaria. Los programas de cualificación profesional inicial vienen a reconocer esta exigencia, pero la reform a que necesita la enseñanza secundaria es de mayor calado e implica, por ejemplo, transformar la estructura del bachillerato para que tenga una duración de tres años, lo que implicaría la posibilidad de establecer una alternativa profesional en lo que hoy es 4º de ESO. No debemos olvidar que el fracaso escolar es causa incuestionabl e de la conflictividad del alumnado.

  • Asistencia psicológica a los profesores que han sufrido algun a de las situaciones descritas en esta memoria de la que se hayan derivado para ellos daños psicológicos. Es imprescindible en este sentido el reconocimiento de las enfermedades profesionales de los docentes.

· Preparación para la resolución de conflictos incluida en la formación inicial y continua de los docentes. Deben sentirse respaldados por el claustro del que forman parte y por los equipos directivos y atreverse a denunciar cualquier situación de violencia escolar, como primer paso para ponerle solución.

  • ANPE considera una tarea irrenu nciable de los padres el que se responsabilicen de la educación de los hijos, les ayuden a integrarse como individuos responsables en el seno de su cultura y sociedad, que les proporcionen valores y actitudes que les permitan llegar a ser personas autónomas, en lo personal y en lo social, y que les enseñen las normas de conducta que impulsan la consecución de esta autonom ía.

Conviene también exigir su colaboración con los docentes y el colegio o instituto en la educación y formación de sus hijos. Fundamentalmente haciéndoles valorar su instrucción, la adquisición de cultura y, por extensión, su centro educativo y a sus profesores.

· Demandamos también una actitud política y social de valoración y respeto al profesorado que penalice las agresiones y amenazas infundadas a las que muchos docentes tienen que hacer frente. ANPE pide para los docentes la consideración de AUTORIDAD PÚBLICA EN EL EJERCICIO DE SU FUNCIÓN, como tienen otros colectivos profesionales y acaba de poner en marcha una campaña con esta exigencia.


Los datos del DEFENSOR DEL PROFESOR que presenta este informe no pueden quedarse en una mera acumulación de casos. Debemos conseguir entre todos que sirvan para realizar una reflexión sobre la importancia que tiene para el futuro de un país la tarea que llevan a cabo los maestros y profesores.

ANPE demanda que la normativa sobre convivencia escolar considere al profesor como autoridad, con la capacidad de corregir de forma inmediata las conductas contrarias a la convivencia sin delegar en terceros es precisamente porque sobre sus hombros recaen responsabilidades muy serias.

Una de nuestras reivindicaciones básicas ha sido el reconocimiento de la condición de autoridad pública del docente en el ejercicio de su función. Y esta petición, que en principio fue contestada desde diversos sectores de la comunidad educativa, hoy es aceptada mayoritariamente. Ya no es solamente la actuación de la Fiscalía considerando las agresiones a profesores como atentados a la autoridad, sino que ha habido iniciativas parlamentarias proponiendo la modificación de la LOE y la LODE a fin de conseguir el reconocimiento del profesor como autoridad en el ejercicio de la función pública educativa. Incluso alguna comunidad autónoma, como Valencia, ya la tiene expresamente reconocida en su desarrollo normativo.

Estamos en el buen camino, ante la adopción de medidas que constituyen una garantía para los derechos de un colectivo que ha padecido una fuerte pérdida de autoridad y descrédito social en los últimos tiempos. Pero queda mucho aún para recuperar plenamente la autoridad del docente en el sentido profesional del término. Por eso desde ANPE hemos iniciado una campaña para exponer y definir qué es la autoridad del profesor, un elemento básico de la relación educativa. Y no sólo queremos pronunciarnos sobre la consideración penal sino también sobre todo aquello que se refiere al principio de veracidad y al valor probatorio en la constatación de los hechos acaecidos en el ejercicio de la función docente. Además, vamos a vindicar también la autoridad moral, intrínseca a la dignidad de la tarea docente, y la autoridad académica, que tiene que ver con la idea de autoridad magistral y autoridad colegiada, con el respeto a la libertad de cátedra y a las decisiones académicas y con que el claustro recupere las competencias técnico-profesionales.

Más de ocho mil docentes han acudido al Defensor del Profesor; personas reales que sufren y se sienten desmotivadas, a los que debemos sumar los alumnos a su cargo y las familias de éstos, puesto que se ven también perjudicados por las dificultades de la labor docente. Esperamos desde ANPE que su testimonio y nuestro trabajo sirvan para resolver uno de los más grandes problemas del sistema educativo.

- Incrementar el apoyo social (familiares, amigos, colegas de profesión)
- Desactivación emocional (superar la negación del acoso, pasar a su identificación del problema)
- Canalizar las emociones como la ira, rabia, el resentimiento; puede ser útil usar el humor, la comprensión y el perdón)
- Organizar una respuesta eficaz (el manejo de la introyección de la culpa y de la somatización; cambiar la sumisión por la autoafirmación asertiva, incrementar la autoestima)